La responsabilidad se aprende siendo responsable en todos los aspectos de nuestra vida, se cultiva en todos los ámbitos: el hogar, la escuela… paso a paso.
Por eso les propondremos a los niños y niñas de primer grado que se hagan responsable cada uno de un huevo por una semana, tendrán que ir con él a clase, jugar, hacer deporte, higienizarse, alimentarse, dormir, estar todos los días sin separarse del mismo. No se puede delegar a otras personas su cuidado, ni utilizar recipientes herméticos para mantenerlo guardado. Allá donde vayan, y hagan lo que hagan, han de comprometerse de llevarlo, procurando que permanezca intacto, no se puede romper, ni perder , ni caer.
Esta experiencia, a través del juego, ayudará a los niños responsabilizarse y aprender qué frágil son algunas cosas sino las cuidamos.
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